Trata de personas: los ojos que no quieren ver.

Por: Mayra Hernández Figueroa 

Más de la mitad de la población de nuestro país es vulnerable a la trata de personas, el 57.31%  según el documento Global Slavery Index 2018. La trata de personas es una de las violaciones más atroces de los derechos humanos en la actualidad. Durante los últimos años, se ha silenciado y normalizado esta problemática social o quizá hemos preferido cerrar los ojos. Un delito que lacera y vulnera la dignidad de cualquier ser humano. La definición de trata de personas según el Protocolo de Palermo es “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos, o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre, otra con fines de explotación”.

Las cifras han aumentado más que el año anterior. El Global Index Slavery estima que 40.3 millones de personas en el mundo están siendo en este momento víctimas de la llamada esclavitud moderna. Recordemos que debido a las causas y el ocultamiento de víctimas, esta cifra puede ser aún más alta. La pregunta que nos tenemos que hacer, es ¿por qué los números han ido aumentando? Si no existiera la demanda, no existiría la oferta. Si no existieran clientes, la trata de personas no sería una de las tres actividades delictivas más redituables en el mundo, siendo superada por el narcotráfico y el tráfico de armas.

Para poder accionar en contra de este delito es necesario comenzar a vincularlo con otros delitos como lo es la desaparición. Como sociedad tendremos que comenzar a “desmitificar” la trata de personas, y  conocerla para poder detectarla y prevenirla. La explotación sexual es la modalidad más conocida y muchas veces hasta normalizada. Las personas en condición de prostitución suelen verse en giros negros, centros nocturnos o vendidas en páginas de internet, pero prácticamente nunca se tiene la certeza de que estén allí por decisión propia. Según la ONU, 1 de cada 10 personas en condición de prostitución están siendo obligadas, amenazadas o fueron engañadas con el fin de ser explotadas sexualmente. Otras modalidades de trata de personas que nos dicta la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos son la esclavitud, la condición de siervo, la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, la explotación laboral, el trabajo o servicios forzados, la mendicidad forzosa, la utilización de personas menores de dieciocho años en actividades delictivas, la adopción ilegal, el matrimonio forzoso o servil, tráfico de órganos, y experimentación biomédica ilícita en seres humanos.

En el Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2020 de la UNODC, se considera que un tercio de las víctimas son niñas y niños. Mundialmente el 46% son mujeres, el 20% hombres, el 15% niños y el 19% niñas. El 50% de las víctimas son explotadas sexualmente. En América Latina y el Caribe, el 79% son mujeres y niñas, 8% niños y 13% son hombres. En el 81% de los casos, la trata es la explotación sexual. Desde una perspectiva de género, los datos expuestos permiten comprender que la trata es una de las formas más extremas de la violencia contra las mujeres, jóvenes y niñas y por ende, una grave violación a sus derechos.

De cada 10 víctimas detectadas para explotación sexual, cinco son mujeres adultas y 2 son niñas. En los últimos años, la proporción de mujeres adultas se redujo, pero la proporción de niñas y niños aumentó. Según los datos reportados en el informe, las mujeres víctimas de trata de personas fueron vendidas a precios que van de los $36 USD hasta los 23,600 USD. Se sabe que niñas han sido vendidas por menos de $5,000 USD por organizaciones criminales en las que la persona que recluta recibe $2,000 USD por cada víctima captada. En la modalidad de reclutamiento de menores de edad para actividades delictivas, se han forzado a niñas, niños y adolescentes a transportar, traficar y vender drogas. La niñez esta siendo reclutada por el crimen organizado y sus derechos están siendo vulnerados ante nuestros propios ojos.

Las vulnerabilidades de las que más se aprovechan los tratantes mundialmente son las necesidades económicas (51%), engañar para tener una relación sentimental con el tratante (13%), venir de familia disfuncional (20%), desordenes neurológicos y mentales (10%), condición de migración (10%) y niñez sin cuidado de madre y padre (9%), educación limitada (6%) y discapacidad física (3%), según el mismo informe de UNODC.

La trata con fines de explotación en sus múltiples modalidades se encuentra más cerca de lo que se cree, en campos agrícolas, en el trabajo doméstico, en las maquiladoras y los centros nocturnos de cualquier población o ciudad. Debido a la crisis de la pandemia COVID-19, más personas están en riesgo debido a que las vulnerabilidades diversas se han agudizado. Niñas, niños y adolescentes han dejado de ir a la escuela. Muchos de ellos y ellas viven en situación de pobreza, lo que merma sus posibilidades de continuidad escolar y más aún a distancia. Los tratantes se suelen aprovechar de niñas y niños en situación de calle, al intercambiar la explotación por comida, ropa, casa y sustento. Las niñas son explotadas sexualmente y los niños son explotados en trabajo forzoso.  La pérdida de empleos durante la pandemia ha afectado a mujeres y hombres y se ha vuelto más fácil engañarles para someterles a trabajos forzoso y a la explotación.

Los tratantes aplican diferentes tácticas para poder controlar a sus víctimas. La mayoría recurriendo al engaño y a la falta de oportunidades, aprovechándose de las necesidades económicas y emocionales. Durante el proceso de reclutamiento, la mayoría de las veces no utilizan la violencia física, sino la violencia psicológica para poder generar confianza, dependencia, manipulación para después culminar en la explotación y el uso de la violencia extrema, amenazas y sometimiento de sus víctimas para que no escapen. Muchas veces los tratantes recurren al engaño para captar a sus víctimas, al enganchamiento a través del enamoramiento y ahora más fácilmente por las redes sociales. Cuando los tratantes identifican a una víctima que es vulnerable debido a la falta económica, falta de empleo o falta de condiciones afectivas, los tratantes suelen ejercer la confianza por medio de manipulación y engaño para después ser atrapadas y explotadas.

Mientras nos transformamos digitalmente, el modus operandi de los tratantes se va sofisticando y modificando, creciendo así su modo de reclutamiento. Integran la tecnología a los métodos de enganchamiento, lo que les ha facilitado la venta y promoción del material sexual abusivo que generan por medio de la explotación de sus víctimas. Es más fácil llegar así a los consumidores y de igual manera promover la explotación en sectores turísticos usando las plataformas digitales, haciendo transmisiones en vivo de la peor de las laceraciones de la dignidad humana como lo es explotar sexualmente el cuerpo de un ser humano.

La pandemia ha facilitado el método de enganche por medios digitales y el uso de internet, debido a que un perpetrador opera detrás de una pantalla. Niñas, niños y adolescentes tienen en sus manos un dispositivo móvil desconociendo las organizaciones criminales que operan escondidos en internet, captando y enganchando a víctimas para explotar cuerpos de seres humanos. El informe de UNDOC reporta que en promedio 31 de 79 casos de niñas y niños explotados fueron por medio de redes sociales y fueron enganchados por falsos perfiles en diversas plataformas. Los tratantes analizaron la información personal y las publicaciones compartidas en las redes personales lograron el enganche y el engaño para que llegaran a ser víctimas de trata de personas.

Las niñas y niños son un blanco fácil para poder engañar y enganchar, los medios digitales y la tecnología les han dado las herramientas a los tratantes para ir generando estrategias para ganar su confianza. Desde un anuncio de trabajo que resulte demasiado atractivo, hasta ganar la confianza al llenar un vacío de atención, aceptación o amor. Los tratantes no se limitan a los medios convencionales y la tecnología está abriendo puertas para poder reclutar a sus víctimas. Las niñas y niños pueden ser también objeto de trata en las modalidades de mendicidad forzada, matrimonio forzoso, adopción ilegal, tráfico de órganos y reclutamiento en actividades delictivas. Es importante comenzar a conocer y analizar las modalidades de las que no se habla tanto para poder prevenir y cuidar a nuestra niñez principalmente.

Es necesaria la participación ciudadana, la conciencia y sensibilización de las autoridades para visibilizar y vincular delitos que puedan estar relacionados con la trata de personas. Es necesario que el Estado garantice seguridad y prevención a la población vulnerada para que la dignidad humana ya no siga siendo vendida y explotada. Se trata de un fenómeno que se agrava cada vez más, debido a la indiferencia ante el sufrimiento humano y al desconocimiento del delito en sí. Las condiciones sociales, económicas y culturales, aumentan la vulnerabilidad y facilitan y fortalecen a los criminales.

Este tema incomoda, duele, y muchas veces preferimos cerrar los ojos. Pero si el día de hoy sabemos que está ocurriendo en nuestro país, más cerca de lo que creemos y decidimos no verlo, y no actuar, entonces ¿quién va a alzar la voz por las víctimas de trata de personas en nuestro país?

*Mayra Hernández Figueroa (@mayrahdez) es fundadora de Back Home (@mx_back), activista contra la trata de personas y desaparición, Consejera Ciudadana de Seguridad del Estado de Jalisco, Premio Mujer Tec 2021 y Abogada miembro de Red de Abogadas Violeta.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *